Semana 15.2
24.11.2025 - 30.11.2025
Esta semana fue una especie de espacio intermedio, como si estuviera suspendida con la presión inevitable de la comisión. Sentí que cada minuto libre lo invertí en avanzar el proyecto, y aunque traté de aplicar eso de priorizar y organizar mis tiempos ,como muy disciplinada conmigo misma, igual me pasaba que un martes yo juraba que era viernes y que ya debía tener todo listo. Ese fue el nivel de intensidad con el que estuve trabajando.
Me pasé horas y horas haciendo planimetrías, y al final quedé realmente satisfecha con el resultado. Eso me alegró, porque uno siempre sufre pensando que no alcanzará a cerrar nada. Igual, a pesar de haber prometido tener un equilibrio entre la comisión, el trabajo y la vida, a veces tuve que molestar a mi jefa para pedir un poco más de hora de colación, o acortar un turno. Fue una semana donde todo se sentía acelerado: incluso trabajé el sábado media jornada. Y agradezco muchísimo la flexibilidad que me da mi jefa.
En cuanto al proyecto, avancé muchísimo: plantas, cortes, elevaciones. Me preocupé de detallar notas, calcular áreas, etiquetar zonas, agregar todas las cotas, ajustar grosores de línea… todo lo necesario para que los dibujos se vieran claros y bien ambientados. En los cortes agregué la parte estructural, y fue la primera vez que de verdad sentí que se veía bonito. Me gustó.
La estructura del proyecto la dejé casi igual, pero el escantillón esta vez lo hice desde cero. No lo saqué de ninguna parte, sino que fui construyéndolo capa por capa: estructura, tabique, revestimientos, aislación térmica… y especificando cada material. Me apoyé en referencias para entender qué debía incluir, pero esta vez fue mi mano la que lo ordenó todo. Me hizo sentir que realmente estaba aprendiendo.
Fue una semana corta en palabras, pero larga en trabajo. De esas semanas silenciosas en las que solo avanzas, avanzas y avanzas, tratando de que cada línea que dibujas tenga sentido.

Comentarios
Publicar un comentario