Semana 1.2

 

11.08.2025 - 17.08.2025

Esta semana no estuve en Conce. Decidí, conscientemente, regalarme una semana más de descanso. Aunque eso no significó desconectarme de lo que estaba pasando en la Facultad. Me uní a los grupos que debía unirme y repasé lo que tenía que repasar. Como es esperable de taller, el primer encargo llegó tan pronto como las vacaciones se fueron. Con mi antiguo grupo -del semestre pasado- trabajamos remotamente para poder hilar una historia entre los diarios, planes del municipio y tesis que encontramos sobre un peculiar barrio en Concepción: Aurora de Chile.

Antes de todo, pensaba que este lugar se centraba en el parque Bicentenario, el Mall, las vías del tren y lo que ocurre en la calle Prat. Alguna vez conversé con una amiga sobre lo poco que nos gusta caminar por allí. Todo es tan grande, vacío, extenso y gris. Más aun, la barrera que crean las líneas del tren y los pocos accesos lo convierten en un lugar al que solemos evitar ir caminando. Incluso recordamos como queda la escoba con esas entradas en el REC. 

Sin embargo, no había dirigido la mirada un poquito más al sur. De hecho, no había recaído en la existencia de un barrio tan antiguo en medio de toda la urbanización moderna. Cuando hago el recorrido en micro, pasamos por sobre lo que queda de la Fábrica de paños, quizás había visto las casas que se construyen a su espalda, pero no habían sido de mi interés. 

Tras la llegada del ferrocarril en 1873, se generó una franja de industria y comercio a lo largo de este, convirtiendo esta zona en un área de gran interés para las nuevas familias de obreros durante la migración campo-ciudad.

La expansión urbana y la falta de viviendas llevaron a la creación de asentamientos informales. Este barrio se formó sobre rellenos en la ribera del Biobío, que los propios pobladores fueron construyendo con los escombros que dejaron los terremotos de 1939 y 1960.

Fueron surgiendo instituciones, se instalaron industrias y el comercio comenzó a mover la vida en sí. El río fue utilizado como espacio de trabajo y de necesidad. Las balsas llegaban desde Coronel y Lota con los pescados que se venderían en el Mercado Central de Concepción. Las mujeres lavaban la ropa y los niños se divertían donde el agua era baja. 

Hasta fines de los años 70 fue conocido como Barrio Huracán. Las primeras viviendas se ubicaron cerca de la cancha y del río, donde más tarde se construiría la costanera. 

El barrio fue tomando una identidad colectiva importante. Fueron responsables de construir su propio sistema de alcantarillados y luminaria, frente al desinterés en la zona por parte de las autoridades. Todos se conocían y todos trabajaron por mejorar las calles donde vivían. 

La Sofi había dicho algo sobre como le sorprendía que Conce había sido construido -en su totalidad- prácticamente desde el año 60, cuando Duhart echó a correr la construcción del actual sistema de galerías. Y es verdad, hasta hace relativamente poco este barrio funcionaba completamente distinto a como lo vemos en la actualidad. Y yo creo que lo más importante es la directa relación con el Biobío, cosa que me parece impensable ahora. 

Además del fuerte arraigo a su propia identidad. Se hacían llamar "colonos" y su historia fue trascendiendo entre generaciones. 

A finales del siglo XX, Aurora de Chile se incorporó al debate sobre la recuperación de la ribera del Biobío. Un plan que no cumplió sus objetivos como se esperaba. Las familias fueron reubicadas en nuevas viviendas, dejando sus antiguas casas al descubierto de externos que ocuparon las estructuras y convirtieron el barrio en un lugar inseguro. 

Además, la construcción del puente Bicentenario fue un punto de quiebre en el que las familias se movilizaron por evitar la transformación definitiva de todo lo que conocían. Actualmente el puente esta en etapas finales, y me gustaría saber como fueron solucionados estos problemas y si es que fueron satisfechos los deseos de los habitantes. 

Me parece una historia triste, pero que refleja el mundo actual. Las ciudades crecen y los avances en las redes de tránsito, inversiones y economía resultan ser más importantes que la memoria y cultura.

 Es difícil llegar a un punto de acuerdo. Me pregunto si a eso apuntará el desarrollo del taller y me intriga saber cómo abordaremos este caso.


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