Semana 13

 

21.07.2025 - 27.07.2025

La preparación para la comisión fue, sinceramente, una de las experiencias más difíciles que he atravesado en este semestre. No por el proyecto en sí, sino por el estado en el que llegué. Dos noches sin dormir. Cero pausas. Cero tregua. Solo avanzar porque no quedaba otra.

En el café me terminaron mandando para la casa. En el trabajo del plotter imprimí toda mi maqueta a escala 1:125 sin darme cuenta. Ya no distinguía bien qué estaba haciendo, ni siquiera cómo seguía funcionando. Era como si mi cuerpo estuviera en piloto automático, mientras mi mente flotaba en otra parte, tratando de sostener algo que parecía escaparse por todos lados.

Fue una entrega dura. Muy dura. No fue sólo el cansancio físico. Fue la mezcla de agotamiento con frustración, con ese nudo en la garganta que se forma cuando uno da todo lo que tiene, y aún así las cosas no salen como una quisiera.

Pero llegó el momento de colgado. Y fue como sacarse un peso inmenso de encima. Literalmente. Poner los planos, dejar la maqueta, mirar todo armado por fin... y respirar. Aunque no fuera perfecto. 

Y aún así, en medio de todo, me sentí tranquila. Porque llegué con lo que tenía. Con lo que pude. Con todo lo que fui capaz de sostener, a pesar del contexto, del paro, del cansancio acumulado y del trabajo paralelo que nunca se detuvo.

No me importa tanto la nota. De verdad. No esta vez. Aprendí muchísimo. Sobre el proyecto, sí, pero también sobre mí. Sobre mis límites. Sobre cómo manejar el caos. Sobre cuándo parar. Y sobre cómo volver a empezar aunque una esté completamente desgastada.

Me voy a Aricaaaa y solo eso me importa. Chao Chao.

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