Semana 10

 23.06.2025 - 29.06.2025

Esta fue, sin lugar a dudas, una de las semanas más agotadoras que he tenido este semestre. Sentí que no hubo un solo momento para pausar. Me levantaba pensando en la lista de pendientes que parecía no terminar nunca, y me acostaba tarde, sabiendo que al día siguiente iba a ser igual o peor. Todo se me juntó: las entregas de teóricos, dos evaluaciones de alemán, el trabajo en el café, los turnos en el plóter, mantener mi espacio habitable y alimentarme de forma decente, las clases… y, por supuesto, el avance de taller. Sinceramente, no sé cómo logré llegar al viernes.

 

Por suerte, el finde antes de todo esto pude tener una pequeña tregua con  la vida. Una tarde, al menos. Salí con la Carla a la despedida de la Eva, mi profe de alemán. En julio se le acaba la beca y vuelve a Alemania. Fue especial, ella fue una parte importante del proceso de aprender el idioma para mí. Compartimos harto en los Treffpunkt, donde yo ya andaba medio curada y ella se tomaba un juguito, riéndose igual. En la despedida lo pasé muy bien, hicimos equipos y jugamos, nos reímos harto. Quedamos terceras y elegí unos marca páginas de premio. Fue un momento de pausa que, aunque breve, agradezco mucho ahora que lo pienso.

 

Después de eso, volví de lleno a taller.

 

Con el análisis en capas entendí mucho mejor la situación urbana del lugar. Leí hartos referentes sobre bibliotecas y sobre el espacio peatonal como problema urbano, especialmente en zonas donde hay potencial de conexión que simplemente no se está aprovechando. Y ahí empecé a tejer el proyecto desde lo urbano: desde esa fractura en la experiencia del peatón que se da justo antes de entrar a Los Tilos. 

 

La avenida central, con toda su vida y mezcla de usos, se corta de golpe, como si alguien hubiera interrumpido una frase a la mitad. La conexión con el estero también se diluye, y el flujo de personas termina aislando espacios verdes que podrían ser claves.

 

Quise centrar mi propuesta en esa fisura. El cruce. El punto donde se pierde el lenguaje continuo del espacio público, donde la escala peatonal se rompe. Me gustaba pensar el proyecto como un tejido, una forma de surcir Los Tilos y el resto del barrio.

 

Pero en la corrección, la profesora me bajó de la nube. Me dijo que mi modelo de intenciones no solucionaba nada. Que lo que estaba representando era justamente el problema, no una respuesta a él. Dos elementos unidos por una vía larga y vacía, sin integración ni propuesta real. Tenía razón. El modelo era solo la evidencia de la desconexión. 

 

Me sugirió trabajar pegada al puente. Raro, pero viable. Ahí entendí que tenía que dejar de ver el espacio público y el edificio como cosas distintas. Tengo que integrarlos. Hacer que uno entre en el otro y, efectivamente, se crucen. Que la arquitectura se convierta también en calle, en pasarela, en cruce.

 

Después de la corrección, me senté a trabajar en la nueva maqueta. No pude avanzar mucho más fuera de esa clase. La semana simplemente no me dio respiro. La evaluación final de alemán, la entrega de modelación algorítmica, mi turno en el plóter (tuve que llegar una hora antes porque había entrega en dos talleres), y el cansancio... no me dejaron espacio para más. Apenas logré hacer un esquema rápido de la planta que quería corregir, pero obviamente no funcionó. La profesora me dijo que tengo que mantener más clara la tensión longitudinal del puente, escalar mejor los espacios y repensar qué partes del programa son realmente necesarias para que quepan los 500 metros cuadrados que exigen.

 

Aun así, el jueves me fue bien. Sentí que tenía algo más sólido sobre la mesa, y eso, después de todo, fue un alivio. 

 

El fin de semana no me despegaba del computador mientras trabajaba. Para no sentirme sola, fui a la casa de Pau. Estar allá, con su familia cerca, me hizo bien. Nos apoyamos harto. A veces solo con compañía basta para seguir adelante.

 

Espero que las próximas semanas no sean tan caóticas, aunque tengo claro que la intensidad no va a bajar mucho. Aun así, siento que estoy avanzando. Aunque sea lento, aunque a veces me frustre. Estoy aprendiendo. Estoy tratando de tejer todo esto, pieza por pieza.

Comentarios

  1. Fraaaaaan!
    Ay amiga! Cómo te explico que tus proyectos siempre son taaan pero taan bien pensados, tan bien analizados, le das mas vueltas al asunto, piensas en cómo resolver todos los aspectos e independiente del lugar, del objetivo, del usuario, siempre terminas resolviéndolo con tus siempre diagonales jajaaja! Y me encanta que tengas tu estilo marcado.
    Este proyecto en particular lo encuentro aún mas interesante porque juegas con niveles, con el agua y el espacio público, algo que solo de verlo en tus láminas ya era hermoso e interesante.
    Por otra parte, haz tenido un gran desafío que es comenzar a trabajar y estudiar, algo nuevo, pero que no tenía dudas que sabrías llevarlo, a veces mas cansada, otras estresada, pero lo haz logrado con creces.
    Te quiero mucho.

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